Gloria Estefan en Viña 2026: ¡La Quinta Vergara se puso a bailar al ritmo de La Conga !

22 de febrero de 2026/VIÑA DEL MAR La cantante cubana, Gloria Estefan, recibe la Gaviota de Plata durante su presentación en la Quinta Vergara, durante la primera noche del Festival Internacional de la Canción de Viña del Mar 2026. FOTO: HANS SCOTT/AGENCIAUNO
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¡Amigos y amigas de la región de O’Higgins!: ¡ Por Fin cubrir el Festival Internacional de la Canción de Viña del Mar 2026! Y déjenme decirles, la cosa estuvo más movida que terremoto grado 8 con réplica.

El domingo 22 de febrero, la Quinta Vergara se preparaba para la noche inaugural, y el ambiente era eléctrico. Yo, con mi credencial de «Prensa Regional» colgando y mi grabadora marca ACME lista, me sentía como un infiltrado en la NASA. La misión: capturar cada detalle de la presentación de la mismísima Gloria Estefan, la reina del pop latino, que volvía a pisar suelo viñamarino después de años.

Desde que llegué a Viña, la cosa fue una odisea. Perdí mi pasaje de bus, me confundí de hotel y terminé durmiendo en un sillón de playa (¡no pregunten!). Pero nada de eso importó cuando las luces se apagaron y la voz inconfundible de Gloria Estefan inundó el anfiteatro. ¡Se me erizó hasta el último pelo de la nuca!

La mujer salió al escenario con una energía que ya quisieran muchos veinteañeros. Con su «Oye Mi Canto», la Quinta se transformó en una pista de baile gigante. Yo, que soy más tieso que un palo de escoba, me encontré moviendo el esqueleto sin darme cuenta. ¡Era imposible quedarse quieto! La gente, de todas las edades, cantaba a todo pulmón. Vi a una señora de ochenta y tantos bailando como si no hubiera un mañana, y a un joven con la camiseta de O’Higgins coreando «Con los Años que me quedan» con una pasión que ya quisiera el capitán de nuestro equipo.

Pero la verdadera aventura comenzó cuando Gloria Estefan se lanzó con «Conga». ¡Eso fue el acabose! La Quinta Vergara se convirtió en una fiesta caribeña. En mi afán por conseguir la mejor toma (y quizás una Selfis), me metí entre la multitud. Terminé bailando con una comparsa de turistas brasileños, perdí mi sombrero y casi me caigo del balcón de prensa (¡exagerando un poquito, claro!). Pero valió la pena. La energía era contagiosa, la alegría desbordante. Era como si Gloria Estefan hubiera traído un pedacito de Miami a Viña del Mar.

Entre canción y canción, la artista se dio el tiempo de recordar sus inicios, de agradecer al público chileno y de enviar un mensaje de esperanza. Y el «Monstruo» de la Quinta, ese público temido por muchos, se rindió a sus pies. Las Gaviotas de Plata y de Oro volaron hacia sus manos, merecidísimas, por una noche llena de talento, ritmo y pura buena onda.

Después de Gloria, vino el humor de Stefan Kramer, que nos hizo reír hasta que nos dolió la guata, y la voz angelical de Matteo Bocelli, que nos dejó con la piel de gallina. Pero la noche fue de Gloria. Fue la confirmación de que la música no tiene edad, no tiene fronteras y que una buena «Conga» puede unir a todo el mundo.

Así que, desde Viña del Mar, les digo: ¡valió la pena cada aventura, cada traspié, cada baile improvisado! Gloria Estefan demostró por qué es una leyenda, y yo, tengo una crónica para contar que ni mis nietos que no me van a creer. ¡Hasta la próxima, y que siga la música!»

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