Rengo, Chile – La política chilena vivió un momento de alta tensión en La Moneda, un episodio que dejó a más de uno con la boca abierta y que, sin duda, resonará en los pasillos del poder. Lo que prometía ser una reunión protocolar entre el Presidente Gabriel Boric y el Presidente electo, José Antonio Kast, terminó en un abrupto quiebre en tan solo 22 minutos. ¿El detonante? Un misterioso «cable submarino a China» y versiones encontradas que dinamitaron el encuentro.
Según el relato del Presidente Boric, la cita buscaba abordar temas cruciales para la continuidad del Estado, como la comisión de verdad del Sename, la situación en la macrozona sur, la migración irregular y, precisamente, el polémico cable chino. Boric afirmó haber intentado contactar a Kast el 18 de febrero para discutir estos asuntos, especialmente la delicada situación geopolítica del cable, que incluso había generado «amenazas por parte de Estados Unidos». Su intención, dijo, era que una decisión de tal envergadura fuera conversada entre ambas administraciones.
Sin embargo, la versión de Kast difiere radicalmente. El Presidente electo llegó a La Moneda exigiendo a Boric que se retractara de sus dichos sobre haberle informado previamente acerca del cable. Ante la negativa categórica de Boric a ceder, la reunión se desmoronó. En medio de una declaración de prensa del Mandatario en ejercicio, donde reiteraba su versión, Kast y sus futuros ministros optaron por retirarse de forma intempestiva, cancelando el resto de las bilaterales programadas antes del 11 de marzo.
Este incidente subraya la profunda brecha y la falta de entendimiento entre las dos figuras políticas más importantes del país en un momento clave de transición. La Moneda fue testigo de un choque de versiones que dejó al descubierto las complejidades y los desafíos que enfrentará la nueva administración. Un «cable chino» que, más allá de su infraestructura, parece haber tendido una línea de desconexión en el corazón de la política nacional.






