El sol de Rengo, que tan generosamente ha bañado los días de verano, comienza a despedirse, y con él, la libertad de las vacaciones. Para muchos hogares, este cambio de estación no solo trae consigo la reorganización de horarios y la vuelta a la rutina, sino también un torbellino de emociones que puede desestabilizar la paz familiar. La psicóloga infanto-juvenil Carmen Jara nos ofrece una brújula para navegar este «mar de fondo» y asegurar que la vuelta al colegio sea un puerto seguro para nuestros pequeños.
Más Allá de la Mochila: Entendiendo la Ansiedad Escolar
El fin de las vacaciones no es solo un ajuste logístico; es un cambio emocional significativo para los niños. La Dra. Jara subraya que es «muy común que presenten pataletas, ansiedad, irritabilidad o sensibilidad emocional, ya que para algunos niños este proceso puede ser muy estresante». Es una reacción natural ante la interrupción de la rutina de juego y descanso, y la confrontación con nuevas exigencias académicas y sociales. Además, las primeras semanas suelen venir acompañadas de desregulación del sueño y un cansancio generalizado, mientras el cuerpo y la mente se adaptan a los nuevos ritmos.
En este escenario, el rol de los adultos es fundamental. No se trata de eliminar la ansiedad, sino de validarla y acompañarla. Transmitir calma y anticipar los cambios son herramientas poderosas que brindan seguridad a los niños, permitiéndoles enfrentar el inicio del año escolar con mayor confianza.
La Receta de la Calma: Consejos Prácticos para Padres
La Dra. Jara comparte una serie de recomendaciones prácticas que, aplicadas con paciencia y amor, pueden transformar un regreso a clases potencialmente estresante en una transición armónica:
•Destacar lo positivo: En lugar de enfocarse en lo que se pierde de las vacaciones, celebremos los pequeños y grandes logros de adaptación de nuestros hijos. Cada paso adelante es una victoria que merece ser reconocida.
•Involucrarlos en los preparativos: Permitirles elegir sus útiles escolares o parte de su uniforme no solo les da un sentido de control, sino que también genera entusiasmo y los hace partícipes activos de este nuevo ciclo.
•Retomar hábitos de sueño progresivamente: Una semana antes del inicio de clases, comenzar a ajustar la hora de acostarse y levantarse. Un buen descanso es la base para un buen rendimiento y un estado de ánimo equilibrado.
•Regular la alimentación: Reestablecer horarios de comidas y priorizar una dieta balanceada ayuda al cuerpo a adaptarse a la rutina escolar y a mantener los niveles de energía estables.
•Reducir pantallas en la noche: Crear un ambiente tranquilo antes de dormir, con luces bajas y la lectura de un cuento, favorece un sueño reparador y reduce la sobreestimulación.
•Conversar sobre sus emociones: Abrir un espacio de diálogo donde puedan expresar cómo se sienten y qué expectativas tienen del nuevo año escolar. Escucharlos sin juzgar es clave para que se sientan comprendidos y apoyados.
•Preparar todo con anticipación: Dejar lista la mochila, el uniforme y la colación la noche anterior minimiza el estrés matutino y reduce la ansiedad de última hora.
•Apañar y escuchar: Validar sus emociones, ofrecer contención y diálogo, y sobre todo, evitar transmitirles nuestra propia ansiedad. Un ambiente de seguridad y motivación es el mejor regalo que podemos darles para este nuevo comienzo.
El regreso a clases es una nueva aventura. Con estos consejos, podemos asegurarnos de que nuestros hijos, y nosotros mismos, la vivamos con la mayor tranquilidad y seguridad posible. ¡Que la campana suene con alegría!






